﻿<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Sportula &#187; Entrevistas</title>
	<atom:link href="http://www.sportularium.com/category/entrevistas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.sportularium.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sat, 04 Feb 2012 17:36:53 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3</generator>
		<item>
		<title>De paseo por la Ciudad</title>
		<link>http://www.sportularium.com/2011/05/02/de-paseo-por-la-ciudad/</link>
		<comments>http://www.sportularium.com/2011/05/02/de-paseo-por-la-ciudad/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 May 2011 06:22:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sportula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sportularium.com/?p=1624</guid>
		<description><![CDATA[A lo largo de esta entrevista, Ignacio Illarregui habla con Rodolfo Martínez de sus últimos dos proyectos, <strong>Fieramente humano</strong> (NGC Ficción!) y <strong>El abismo en el espejo</strong> (Sportula). Juntos, se adentran por las calles de la Ciudad y exploran algunos de sus recovecos más oscuros.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>una entrevista de Ignacio Illarregui</h2>
<p><strong>Después de la aparición de <em>Sondela</em> el pasado mes de marzo, Rodolfo Martínez reafirma su presencia en las librerías con dos nuevos títulos: <em>Fieramente humano</em>, publicado por NGC Ficción!, y la reedición en formato electrónico de <em>El abismo en el espejo</em> (premio Ignotus a la mejor novela en el año 2000), con Sportula. Ambas tienen por escenario un universo creativo en el que lleva trabajando más de dos décadas, el de la Ciudad. De estas historias, y lo que ofrecen al lector, hablamos a continuación.</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.sportularium.com/wp-content/uploads/2011/04/rudyfumando3.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1671" src="http://www.sportularium.com/wp-content/uploads/2011/04/rudyfumando3.jpg" alt="" width="448" height="298" /></a>Comencemos por el principio, que es como deben iniciarse estas cosas. ¿Qué puedes contarnos sobre <em>Fieramente human</em><em>o</em>?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pues podríamos empezar diciendo que, en ciertos aspectos, es mi novela más antigua.</p>
<p>Todo parte de un intento de escribir una novela de terror que inicié allá por 1990 y donde contaba la historia de once individuos que se reunían en el desierto, encontraban una misteriosa ciudad y adoraban al corazón de las tinieblas que vivía en ella a cambio de que les concediera sus deseos más oscuros.</p>
<p>Siempre supe que aquello era sólo una parte de la historia. Que había más que contar. Pero no sabía qué podía ser. Aunque con el tiempo, fui averiguándolo: fui viendo retazos, aquí y allá, de lo que había pasado tras aquella historia de hace más de veinte años. Y, en cierto momento, comprendí que ya tenía todos los hilos a mi alcance y que era cuestión de ir desentrañando la madeja con mucho cuidado.</p>
<p>Así que <em>Fieramente humano</em> es, en cierto modo, la continuación de esa novela inédita. Y también, al mismo tiempo, es esa misma novela, tal como no supe contarla en su momento.</p>
<p>Y es muchas más cosas, por supuesto.</p>
<p>Es la historia de algo oscuro, poderoso y hambriento que vuelve al mundo tras treinta años de ausencia. La historia de una venganza. De varias posibilidades truncadas.</p>
<p>Y es, en cierto modo, la historia de una ciudad. Que no existe, pero al mismo tiempo se parece mucho a una ciudad real. No te sorprenderá mucho si te digo que esa ciudad real es la misma en la que vivo: Gijón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En la estructura de la narración engranas diversos hilos temporales, un número muy elevado de personajes, varias voces&#8230; Desde este punto de vista me parece tu novela más compleja ¿Te ha costado encajar todas estas piezas hasta lograr el resultado final</strong>?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No tengo esa sensación, en realidad, pero sospecho que sí.</p>
<p>Mi forma de trabajar es bastante intuitiva. Rara vez trazo esquemas o tomo notas, o hago esbozos de la trama ni nada parecido. Cuando me siento a escribir, cuando empiezo una nueva novela, intento tener claras dos cosas únicamente: de dónde parto y hacia dónde quiero llegar. Una vez que eso está claro, el resto es ir averiguando, generalmente sobre la marcha, cuál es el camino más adecuado que me lleve allí.</p>
<p>Como digo, voy descubriendo eso sobre la marcha, a medida que la historia va tomando forma, los distintos personajes van apareciendo (y aparecen a medida que las situaciones que imagino van exigiendo un cierto tipo de personaje). Llega un momento, que puede ser muy pronto en la novela o bastante avanzada ésta, que todo eso cristaliza. La historia está ahí completa, en cierto modo. Embrionaria pero entera. Por seguir con la metáfora del viaje es como si, en cierto momento, viese con total claridad cuál es el camino que debo seguir y empiezo a saber lo que me voy a encontrar mientras lo recorro: no por completo, como si estuviera cubierto por una bruma, pero sé que está ahí y es cuestión de seguir caminando hasta que de con él.</p>
<p>Si lo pienso, me doy cuenta de que en <em>Fieramente humano</em> tardé bastante en alcanzar ese estado: escribía sin pausa pero también sin prisa, colocando las piezas en el tablero con mucho cuidado, consciente (aunque quizá he de decir que, en realidad, fue un proceso inconsciente) de que todas tenían que estar en el sitio correcto para que la novela funcionara. No fue hasta terminar la primera parte, o quizá un poco antes, cuando el tuerto entra en escena, que alcancé ese punto.</p>
<p>A partir de ahí supe que la historia funcionaba, que no me estrellaría por el camino y que llegaría al lugar al que quería. Una vez que tuve eso claro, el resto fue fácil. Pero sí, me costó más llegar a ese momento que en novelas anteriores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class=" alignleft" title="Fieramente humano" src="/portadas/fieramentehumano.jpg" alt="Fieramente humano" height="500" /><strong><strong>Muchos de los personajes secundarios que participan en <em>Fieramente humano</em> ya habían aparecido en novelas previas como <em>Los sicarios del cielo</em> o en relatos como «Tarot» o «En territorio ajeno» ¿Fue algo que tenías presente al inicio o fue fraguando, como comentas, sobre la marcha?</strong></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Más bien lo segundo, en realidad. En cierto momento comprendí que esta novela iba a involucrar, en cierta medida, a toda la ciudad. Que, de algún modo, iba a mostrar cómo la ciudad entera luchaba por su vida. Así que necesitaba ampliar el panorama, mostrar más. La solución lógica fue echar mano de personajes que ya habían estado allí, anteriormente, en otras novelas o en otros relatos: la colección, podríamos decir, de «bichos raros» que ya había ido mostrando aquí y allá en historias anteriores.</p>
<p>Y de paso, mostrar que todas esas historias tenían lugar en el mismo sitio: esa especie de versión mágica y sombría de Gijón donde se desarrolla, no sólo <em>Fieramente humano</em>, sino también, como has dicho, <em>Los sicarios del cielo</em>, <em>El abismo en el espejo</em> o varios de mis cuentos fantásticos.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>Es la segunda vez que mencionas el nombre de la Ciudad en la entrevista. ¿Por qué mantienes esa indefinición en las historias? ¿Es una mera cuestión de libertad creativa o hay algo más?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>En su momento tomé la decisión de dejar la Ciudad sin nombre con la idea de que, en la mente del lector, pudiera ser cualquier ciudad. Lógicamente, a medida que la fui llenando de detalles usé lo que conocía: la ciudad en la que vivo. Al mismo tiempo quería tener la libertad suficiente para no tener que ceñirme estrictamente a la ciudad real, poder inventar lo que quisiera.</p>
<p>Y, por otro lado, la idea de que sea simplemente una ciudad, sin más detalles, me resulta interesante. Para mí, cuando la describo, cuando paseo por sus calles con mis personajes, es claramente Gijón: los lectores, sin embargo, pueden imaginarse otra ciudad distinta más cercana a sus propias experiencias.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>Como en otras de tus novelas aparecen personajes que juegan, entre otros roles, el papel de guía espiritual de uno de los protagonistas: Jasón Zanzaborna, Eva, el tuerto&#8230; Sin embargo, como en la mayor parte de ellas, se limitan a ser iniciadores de lo que está por venir, manteniendo a este (y al lector) en un desconocimiento bastante amplio. ¿Por qué no tienen un papel más iluminador?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Es deliberado. Me gustan los personajes de los que, en cierto modo, lo más interesante es todo aquello que no se cuenta, todo lo que no sabemos sobre ellos y que queda en sombras. En el caso de tuerto que aparece en <em>Fieramente humano</em>, por ejemplo, gran parte de su biografía y de sus intenciones están ocultas. Y no terminamos de saber cuál es realmente su propósito.</p>
<p>Juega, por supuesto, su papel en la trama. Un papel bastante determinante en un momento muy concreto y un papel algo más secundario a lo largo del resto de la historia.</p>
<p>Pero es un tipo de personaje que, al menos para mí, me funciona siempre que no pase a primer plano, siempre que, digamos, la luz no le de de lleno y deje muchas partes de él en sombras. Eso lo hace más rico y permite, también, que el lector rellene a su gusto esos huecos.</p>
<p>En otros casos (y la trinidad que forman Paula, Luisa y Sara puede ser un ejemplo) son personajes cuyo momento aún no ha llegado. Paula aparece brevemente en <em>El abismo en el espejo</em> y tiene un claro protagonismo en <em>Los sicarios del cielo</em>. Luisa y Sara son dos personajes secundarios de esta última novela.</p>
<p>Hay mucho de las tres, especialmente de Luisa, que aún no he contado. Una parte de su historia que aún está oculta por las sombras.</p>
<p>Pero que contaré. Al menos mi intención es llegar a contarla un día. Entretanto, son personajes que, en cierto modo, se pasean por las historias de los demás, pero no han encontrado aún la propia.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>Antes has mencionado las otras dos novelas que se sitúan en el mismo escenario que esta, <em>El abismo en el espejo</em> y <em>Los sicarios del cielo</em>, que en poco se parecen a Fieramente humano. Si tuvieses que definir cada una de ellas en unas pocas líneas, ¿cómo lo harías?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Difícil petición.</p>
<p>A pesar de sus diferencias (y como bien dices, son tres novelas muy distintas, en intenciones, en ambición, en ambiente, incluso en la forma en que están escritas) siempre las he visto como distintas partes de un todo mayor, distintos momentos de una historia más grande, por así decir.</p>
<p><em>El abismo en el espejo</em> usa, claramente, la fórmula del psico-thriller. <em>Los sicarios del cielo </em>se orienta más a la intriga religiosa. Y <em>Fieramente humano</em>&#8230; bueno, confieso que me resulta difícil describir <em>Fieramente humano</em>. Es una novela mucho más coral que las anteriores, con un protagonismo más compartido, una trama más compleja y, en general, mucho más extrema en sus intenciones que todo lo que había escrito anteriormente. Pero me resulta muy difícil describirla en pocas palabras. De hecho, no sé, ¿cómo la definirías tú como lector?</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>Me está bien empleado&#8230; Sí que es la más difícil de definir de las tres por todo lo que comentas. En su interior se encuentran desde un viaje al corazón de un desierto en algún momento de la Segunda Guerra Mundial, a la mayor gloria de las historias de ciudades perdidas, hasta una fantasía urbana con un conjunto de seres de lo más diverso luchando por la supervivencia de su mundo. Pero puestos a ponerle una etiqueta, no sé si la que mejor le casa es la de thriller metafísico. De las tres novelas es en la que exploras con más detenimiento los principios que rigen a los personajes, la ciudad, el mundo que los contiene&#8230;</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Sí, creo que thriller metafísico puede definirla perfectamente. Lo que nos da, entonces, un punto común entre las tres: todas ellas utilizan los esquemas del thriller, de la novela de intriga. Algo, por otro lado, bastante habitual en mi obra.</p>
<p>Hay otro elemento común, claro. Algo que sin duda es una de mis marcas de fábrica más evidentes como escritor. Las tres arrancan cuando la historia está cerca del final y vamos viendo lo que ha pasado antes a retazos.</p>
<p>En <em>El abismo en el espejo</em>, Corzo lleva once años recluido en el hospital: la novela se desarrolla, sin embargo, en poco más de un mes o dos y vamos sabiendo todo lo que ha pasado por los retazos que Isabel, la protagonista femenina, va teniendo de la historia de su paciente.</p>
<p><em>Los sicarios del cielo</em> cuenta los últimos días en la vida de Remiel, un individuo que lleva bastante tiempo paseándose por el mundo. Como en la anterior, vamos viendo parte de su historia pasada a medida que se narra el presente.</p>
<p>Y en <em>Fieramente humano</em>, en cierta manera narro el final de una lucha que se remonta incluso a antes de la creación del universo. Y, de nuevo, me sitúo en los últimos momentos de esa lucha para narrar lo que ha pasado mientras cuento lo que va pasando.</p>
<p>Como decía, es una de mis manías como escritor: empezar <em>in media res</em> o, a veces, casi en el final e ir desentrañando la madeja a partir de ahí (recuerda, por ejemplo, <em>El sueño del Rey Rojo</em>). La narración lineal, en general, me aburre, tengo que confesarlo.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>¿Cómo surgió la oportunidad de publicar <em>Fieramente humano</em> en NGC Ficción!?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>De un modo muy sencillo, en realidad. Me gusta estar al tanto de las nuevas editoriales que van apareciendo. Como lector, por supuesto, pero también como escritor: no dejan de ser posibles lugares donde publicar y nunca hay suficientes.</p>
<p>En el caso de NGC Ficción!, seguí con bastante interés sus primeros pasos y luego pude ver el tipo de libros que realizaba: tanto en un sentido estrictamente «externo», digamos, (encuadernación, formato, maquetación, diseño) como interno, en cuanto al tipo de contenidos que les interesaban. Ambos factores la convirtieron enseguida en un posible lugar al que enviar parte de mi material: su línea editorial era compatible con lo que yo hago y el acabado de los libros me gustaba, me parecía profesional y me daba la impresión de que estaba ante una editorial que se lo curraba. Cosa que no me sorprende: he sido testigo del trabajo de Pily, la editora, en otros ámbitos y siempre me pareció una persona muy concienzuda y bastante perfeccionista.</p>
<p>A partir de ahí, fue cuestión de ver qué requisitos pedían para la recepción de originales. Luego, envié una sinopsis y los primeros capítulos (hice una pequeña trampa: envié también la novela completa en la esperanza &#8212;mi ego no descansa nunca&#8212; de que una vez leídos esos primeros capítulos se quedarán con ganas de más) y esperé.</p>
<p>No tuve que hacerlo mucho. La reacción de Pily fue rápida y tremendamente entusiasta. La novela le encantaba y quería publicarla. Lo antes posible, además. Eso, a pesar del riesgo que representaba: hablamos de una novela que sobrepasa las quinientas páginas, longitud que hasta ahora NGC no había tratado y que podía ser un claro riesgo para el editor.</p>
<p>Lo cierto es que estoy bastante &#8212;más que bastante, de hecho&#8212; satisfecho del trabajo que NGC ha hecho con <em>Fieramente humano</em> y el modo concienzudo, minucioso y profesional en que han tratado la novela. Un modo que, además, estoy seguro que es el que siguen para todos sus trabajos editoriales.</p>
<p>Evidentemente, espero que <em>Fieramente humano</em> funcione bien comercialmente. Por puro egoísmo, por supuesto, pero también porque el trabajo que Pily se ha tomado, el esfuerzo que ha emprendido y el riesgo que ha asumido merecen que tenga éxito.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><img class=" alignleft" title="El abismo en el espejo" src="/wp-content/plugins/items/portadas/grande/abismoespejo.jpg" alt="El abismo en el espejo" width="347" height="500" /><strong>También reeditas este mes en formato electrónico <em>El abismo en el espejo</em>, una novela que tiene ya cerca de tres lustros. Es algo que ya has vivido en la última década: <em>Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos</em>, <em>Territorio de pesadumbre</em>, tus relatos reunidos en dos colecciones de relatos por Berenice&#8230; ¿Cómo vives este reencuentro contigo mismo?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Sí, y mi ciclo de Drímar, no lo olvidemos.</p>
<p>Es&#8230; extraño. En algunos casos hablamos de un material muy lejano en mi historia personal, un material que al releerlo y revisarlo para las nuevas ediciones, me supone una experiencia a veces desconcertante. Me sigo reconociendo en la mayoría de las páginas; en otras, me pregunto qué pensaba ese tipo (esa persona de veinte, de treinta años) cuando escribió aquello y qué pretendía.</p>
<p>La parte más difícil de esa tarea de tomar material antiguo y preparar una nueva edición ha sido no traicionarme a mí mismo en el proceso. He revisado y he corregido allí donde sentía que las cosas necesitaban un pulido, pero he procurado dejar intacta la forma de narrar las cosas que elegí en su momento. Hay novelas que, de escribirlas hoy, tal vez me habría planteado de otro modo (en cuanto a estructura, peripecia, voces narrativas) pero siento que no tengo derecho a hacer eso, que le debo a esas versiones mías de hace diez o veinte años el serles fiel.</p>
<p>Así que corregir errores, pulir detalles, revisar aquellas partes que en su momento, por falta de capacidad o conocimientos (o experiencia narrativa) no supe tratar adecuadamente, todo eso está bien. Ir más allá de eso no me parece adecuado. Es una frontera muy difusa, muy difícil de trazar. Y en eso, como en casi todos los aspectos de mi actividad como escritor, me guío por el instinto: con los años he aprendido que acierto más veces de las que me equivoco haciéndolo así.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>Entrando con <em>El abismo en el espejo</em>, una de las características que se describen de Corzo, el centro de la novela, es que, cuando escribe poesía, o escribe sonetos o prefiere el verso libre. Algo que, si no me equivoco (e igual me equivoco, ya sabes cómo es la memoria), también ocurre contigo. No es el único rasgo tuyo que se puede observar en tus personajes. ¿Cómo llegas a esta «codificación» de ti mismo, tu experiencia, tu vida en tu obra?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>No, no te equivocas. En este caso, la memoria no te ha jugado una mala pasada.</p>
<p>Bueno, enlazando con lo que te acabo de comentar: por puro instinto.</p>
<p>Digamos que me dejo llevar por lo que la historia que estoy contando me pide: hay partes de mí mismo que pueden aportarle algo (en el caso de Corzo, pues mi poesía, por ejemplo, o mis conocimientos de ciencia ficción) y entonces las uso. Disfrazadas, adaptadas al personaje que he creado, codificadas con el mismo código que usa la novela, por así decir. Y no es una decisión que tome de un modo consciente y deliberado: me dejo llevar.</p>
<p>Es la propia novela, podríamos decir, la que me dice qué funciona y qué no. Cuáles de mis decisiones son correctas y cuáles debo reconsiderar: todo aquello que narrativamente la enriquezca, la haga más interesante más&#8230; viva, lo uso. Aquello que no, lo podo sin ninguna misericordia.</p>
<p>En el caso concreto de <em>El abismo en el espejo</em>, era incluso más sencillo decidir qué partes de mí mismo utilizar. Es una novela que, desde el principio, está planteada como una codificación de una parte muy concreta de mi vida y mi peripecia vital. Así pues, todo aquello relacionado con eso, servía y funcionaba.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>En esta tesitura, hasta qué punto se puede leer como real ese taller que relatas en uno de los momentos clave de la novela, en el que se debate la falsa dicotomía forma-fondo tan arraigado en el mundo de la ciencia ficción española de los años 90.</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Evidentemente, la situación que ahí describo y los personajes de los que hablo son ficticios. Sin embargo, no es menos cierto que he tomado de aquí y de allá elementos de escritores españoles del género que conozco y que usé para darle a toda esa parte una mayor sensación de verosimilitud. La discusión es, como dices, una de las discusiones recurrentes entre los aficionados, y me pareció interesante poner a un grupo de escritores hablando del tema y viendo sus distintos puntos de vista.</p>
<p>Sin duda, las actitudes que describo en cada participante en la discusión son un reflejo de actitudes reales de éste o aquel sector de los aficionados al género en la época en que está escrita la novela, mediados de los noventa.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>Esta es una de las partes que, creo, mejor funciona en <em>El abismo en el espejo</em>: la que integra en el argumento el hecho creativo. Aparte de lo que has comentado, me refiero a cómo abordas diferentes tratamientos y variaciones de una misma historia, y siempre con una perspectiva ligada al género. ¿Alguna vez te has planteado escribir narrativa no genérica?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Confieso que hubo una cierta época de mi vida que llegó a preocuparme el ser incapaz de escribir literatura que no fuera de género fantástico (cuando no, directamente, una mezcla de distintos géneros en la que el fantástico era un componente principal). Y hay un rastro de ello en <em>El abismo en el espejo</em>, en algunas de las reflexiones de Corzo.</p>
<p>Ahora mismo, sin embargo, no es una cuestión a la que le conceda mucha importancia. Mi cabeza funciona como funciona, simplemente. Las historias que imagino acaban siendo invariablemente, sin que en realidad me tome la molestia de decidirlo de forma consciente, un revoltijo de distintos géneros donde siempre hay un claro elemento fantástico. Es así, mi pensamiento narrativo está enfocado de esa manera y a estas alturas de mi vida ni quiero cambiarlo ni creo que fuera posible.</p>
<p>Generalmente, los géneros que utilizo son todos aquellos que aprendí a amar y de los que disfruté en la infancia y la adolescencia, lo cual supongo que tiene cierto sentido. Es en esa etapa de nuestras vidas cuando se forma la persona que seremos después, durante el resto de nuestra existencia. Digamos que los cimientos de lo que somos se crean ahí. El resto, es ir construyendo a partir de esos cimientos.</p>
<p>Y mis cimientos como escritor, como narrador (término que, confieso, me gusta más para definirme a mí mismo) son muy claros: la ciencia ficción, la fantasía, el western, la novela de aventuras decimonónica, el policiaco, los superhéroes, la novela de espías, la novela histórica&#8230; Orbitando alrededor de esos géneros están las características que me definen como lector y como escritor.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><strong><strong><img class=" alignleft" title="La Ciudad, tres momentos" src="/wp-content/plugins/items/portadas/grande/laciudad.jpg" alt="La Ciudad, tres momentos" width="337" height="500" /></strong></strong></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><strong><strong>Junto a ambas novelas se editará <em>La Ciudad, tres momentos</em>, una edición electrónica de tres de los relatos que has situado en ese mismo escenario: «Tarot», «Piensa lo que quieras» y «En territorio ajeno». Tengo la sensación que, a tenor de lo que has publicado en los últimos años, has estado más centrado en la novela que en las extensiones breves.</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Sí, es cierto. En los últimos tiempos apenas he escrito relatos. Pero, en realidad, mi producción de relatos cortos siempre ha sido escasa, excepto a finales de los ochenta y principios de los noventa. Y, de hecho, una vez que publiqué mi primera novela, allá por 1995, el número de relatos que escribía al año fue cada vez menor.</p>
<p>La novela es, sin duda, la distancia con la que más cómodo me siento, donde estoy más a mis anchas, podríamos decir. Sí que he escrito algún relato corto en los últimos años, aunque no los he publicado aún. Seguramente, con el tiempo, acaben pasando a alguna antología. De hecho, quizá una recopilación de relatos cortos ambientados en la Ciudad (tanto inéditos como ya publicados) podría ser una buena idea, con el tiempo.</p>
<p>El cuento es, para mí, un género muy difícil, mucho más que la novela. Y, aunque me gusta escribirlos, me resulta muy difícil dar con una idea cuya formulación adecuada sea en el terreno del relato corto. Lo más frecuente es que, de un modo u otro, esa idea empiece a crecer y ramificarse y acabe convertida en una novela.</p>
<p>Los tres cuentos que mencionas se incluyen, en efecto, en un ebook promocional que será regalado a aquellos que compren <em>El abismo en el espejo</em> a través de la web de Sportula o los que lo hagan con <em>Fieramente humano</em> en la web de NGC Ficción!. Un extra, digamos, un pequeño aliciente.</p>
<p>¿Por qué esos tres relatos? Bueno no sólo porque están ambientados en la Ciudad, sino porque en mayor o menor medida, los personajes o las situaciones de esos cuentos reaparecen en <em>Fieramente humano</em> y, en algunos casos tienen un papel importante en la historia. Son, también, un buen ejemplo de mis primeras incursiones en el campo de la fantasía contemporánea; los primeros pasos, por así decir, dentro de las calles de la Ciudad.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><strong>Por último, ¿tardaremos mucho en volver a ver una nueva historia de la Ciudad?</strong></strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Bueno, eso no depende de mí. No enteramente, al menos.</p>
<p>Existe ya una nueva novela de la Ciudad para la que, si todo va bien, espero encontrar editor a lo largo de este año; ya veremos. Y mi próximo proyecto (una vez acabe de revisar la continuación de <em>El adepto de la Reina</em>) será, casi con toda seguridad, una nueva novela ambientada en la Ciudad.</p>
<p>¿Cuándo podremos ver esos trabajos publicados? Bueno&#8230; yo me doy toda la prisa que puedo escribiéndolos, por así decir. Depende de cómo respondan los lectores y, por supuesto, de lo que decidan los editores.</p>
<p>Pero en cualquier caso, sí, podemos afirmar que habrá nuevas historias de la Ciudad en algún momento del futuro.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sportularium.com/2011/05/02/de-paseo-por-la-ciudad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Rodolfo Martínez en &#8220;El camarote 58&#8243;</title>
		<link>http://www.sportularium.com/2010/11/11/rodolfo-martinez-en-el-camarote-58/</link>
		<comments>http://www.sportularium.com/2010/11/11/rodolfo-martinez-en-el-camarote-58/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Nov 2010 18:53:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sportula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sportularium.com/?p=1399</guid>
		<description><![CDATA[Podcast de la participación de Rodolfo en el programa de radio <strong>El camarote 58</strong>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado martes, 9 de noviembre, Rodolfo Martínez participó en una charla en el programa de radio (107.3 de la FM) <em>El camarote 58</em>, donde habló entre otras cosas, de <strong>El adepto de la Reina</strong> y también de los próximos proyectos de <strong>Sportula</strong>. Podéis escucharlo a partir del minuto 21, más o menos:</p>
<p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" height="26" width="640"><param value="true" name="allowfullscreen"/><param value="always" name="allowscriptaccess"/><param value="high" name="quality"/><param value="true" name="cachebusting"/><param value="#000000" name="bgcolor"/><param name="movie" value="http://www.archive.org/flow/flowplayer.commercial-3.2.1.swf" /><param value="config={'key':'#$aa4baff94a9bdcafce8','playlist':[{'url':'Ec58_09112010_01.mp3','autoPlay':false}],'clip':{'autoPlay':true,'baseUrl':'http://www.archive.org/download/Ec58_09112010_01/'},'canvas':{'backgroundColor':'#000000','backgroundGradient':'none'},'plugins':{'audio':{'url':'http://www.archive.org/flow/flowplayer.audio-3.2.1-dev.swf'},'controls':{'playlist':false,'fullscreen':false,'height':26,'backgroundColor':'#000000','autoHide':{'fullscreenOnly':true},'scrubberHeightRatio':0.6,'timeFontSize':9,'mute':false,'top':0}},'contextMenu':[{},'-','Flowplayer v3.2.1']}" name="flashvars"/><embed src="http://www.archive.org/flow/flowplayer.commercial-3.2.1.swf" type="application/x-shockwave-flash" width="410" height="26" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" cachebusting="true" bgcolor="#000000" quality="high" flashvars="config={'key':'#$aa4baff94a9bdcafce8','playlist':[{'url':'Ec58_09112010_01.mp3','autoPlay':false}],'clip':{'autoPlay':true,'baseUrl':'http://www.archive.org/download/Ec58_09112010_01/'},'canvas':{'backgroundColor':'#000000','backgroundGradient':'none'},'plugins':{'audio':{'url':'http://www.archive.org/flow/flowplayer.audio-3.2.1-dev.swf'},'controls':{'playlist':false,'fullscreen':false,'height':26,'backgroundColor':'#000000','autoHide':{'fullscreenOnly':true},'scrubberHeightRatio':0.6,'timeFontSize':9,'mute':false,'top':0}},'contextMenu':[{},'-','Flowplayer v3.2.1']}"></embed></object></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sportularium.com/2010/11/11/rodolfo-martinez-en-el-camarote-58/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Alejandro Terán</title>
		<link>http://www.sportularium.com/2010/03/31/entrevista-a-alejandro-teran/</link>
		<comments>http://www.sportularium.com/2010/03/31/entrevista-a-alejandro-teran/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 12:36:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sportula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sportularium.com/?p=791</guid>
		<description><![CDATA[Alejandro Terán es uno de los mejores portadistas del fantástico español. A lo largo de la entrevista nos habla un poco de su trayectoria y de su modo de encarar la ilustración.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Alejandro Terán hace tiempo que se ha convertido en un nombre imprescindible en la ilustración del fantástico en España. Ha realizado ilustraciones (y en ocasiones se ha encargado también del diseño) para las cubiertas de editoriales como Alamut/Bibliópolis, Gigamesh, La Factoría de Ideas o AJEC, por citar sólo unos pocos. Su estilo se reconoce con facilidad y su forma de encarar la ilustración resulta siempre elegante y, a menudo, aporta un cierto aire de misterio y de irrealidad que le va que ni pintado al género fantástico.</p>
<p>En Sportula hemos contado con él desde el principio, como diseñador de las cubiertas e ilustrador de<strong> El adepto de la Reina</strong>. Tuvimos muy claro desde el primer momento que queríamos a Alejandro como ilustrador y como diseñador  y esperamos que esto sea sólo el inicio de una relación larga y fructífera.</p>
<p>Para el aficionado al fantástico, Alejandro se dio a conocer en 2004, con la ilustración de portada de <strong>Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos</strong> de Rodolfo Martínez, con la que inició su colaboración con Bibliópolis (después Alamut). No tardó en diversificar su trabajo y, como hemos dicho, convertirse en un nombre imprescindible para el género.  A lo largo de la siguiente entrevista, hablamos un poco de su trayectoria y de su personal modo de encarar la ilustración.</p></blockquote>
<p><strong>¿Tuviste claro desde siempre que algún día orientarías tu trabajo —al menos parte de él— hacia la ilustración de libros o fue algo que surgió un poco por casualidad? Háblanos un poco de esos primeros tiempos, hace seis años, cuando Luis García Prado contacta contigo.</strong></p>
<p>Vamos por partes.</p>
<p>A la primera cuestión podría decirse que sí. De pequeño cayó en mis manos un libro con una recopilación de trabajos de los mejores ilustradores fantásticos que había en los 70 y 80. Entonces yo tenía 12 años y recuerdo pasar horas enteras con aquel enorme libro que nunca me cansaba de hojear una y otra vez. Así que cuando miro hacía atrás sin duda ese es mi primer libro de ilustración fantástica. Posiblemente el que me hizo coger acuarelas y un lápiz e intentar hacer un dibujo del estilo. Evidentemente no me salió nada parecido. Muchos años después fue cuando por fin adquirí los conocimientos y técnicas que hoy me permiten hacer los trabajos que ya conocéis.</p>
<p>Demos un salto hasta el 2004.</p>
<p><img class="alignleft" src="/imagenes/teran/sholmes_01.jpg" alt="" width="266" height="360" />Tras muchos sinsabores en el mundo del diseño gráfico y publicitario, decidí dar un giro y tratar de ganarme la vida con lo que hasta entonces era poco mas que un hobby; la ilustración. Mis primeras portadas fueron para libros de rol. Portadas en las que intenté adaptar mi técnica a las exigencias de un editor. Obteniendo resultados algo forzados. Pocos meses después de una buena labor de mailing recibí de Luis el encargo de la portada para el libro <strong>Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos</strong>. Leí el libro y me gustó mucho, entre otras cosas por afinidad con mis gustos por la obra de HP Lovecraft. Lo complicado fue elegir algún pasaje. Había muchas escenas muy interesantes y al final opté por una especie de amalgama que aparece en la portada en forma de la ensoñación de un meditabundo Holmes. No obstante me costó mucho llegar a esa portada. Demasiadas dudas e inseguridades me hacían postergar una y otra vez la entrega de alguna muestra al editor. Cada vez que iba a enviarla pensaba que me iba a mandar cambiarla de arriba abajo y después de las horas que me había llevado hacerla ese pensamiento me daba pánico. Pero al final no hubo tantos cambios y tanto el editor como el autor quedaron completamente satisfechos con el resultado. Lo cual me compensó con creces el esfuerzo de ese primer encargo.</p>
<p><strong>El tipo de ilustración que haces parece irle de perlas a la literatura fantástica, o incluso el terror (recordemos, por ejemplo, tus magníficas portadas para los </strong>Libros de sangre<strong> de Clive Barker). Se te ve más cómodo, parece, en la fantasía que en la ciencia ficción. ¿Crees que es así? Y en ese caso, ¿a qué piensas que se debe?</strong></p>
<p>Sin duda es así. Las portadas de ciencia ficción son mi espinita clavada. Este género posee una iconografía muy específica. Pretender conseguir una portada de este género prescindiendo de naves espaciales u otros elementos con aspecto tecnológicamente avanzado o alienígena es casi imposible. Siempre he pensado que debería aprender a manejar algún programa de modelado en 3D para conseguir los resultados que me gustaría obtener, pero son tan complejos y necesitan tanta dedicación que nunca termino de encontrar tiempo para ellos. Y es una pena, porque ideas para trabajar en el género no me faltan. Así que el problema es más bien técnico.</p>
<p>En el mundo fantástico y de terror me muevo como pez en el agua. Y concretamente en el de terror creo que sería capaz de cualquier cosa. Me resulta de una plasticidad infinita y por otra parte me parece que hay mucho por renovar en esa estética.</p>
<p><strong>Seguramente cada editor trabaja de un modo distinto: algunos te pasarán el libro para que puedas leerlo e imaginar tú mismo qué ilustración podría irle mejor, otros se limitarán a decirte de qué va la historia, alguno habrá que incluso te de unas indicaciones de la imagen que quiere ver en la cubierta. Háblanos un poco de esas diferencias y de las dificultades y ventajas que tiene cada sistema.</strong></p>
<p><img class="alignright" src="/imagenes/teran/sangre_1.jpg" alt="" width="275" height="360" />Aquí lo tengo muy claro. No hay ningún sistema perfecto. Todo depende del nivel de entendimiento entre editor e ilustrador. Y esto a menudo mejora con el tiempo de experiencia entre ambos.</p>
<p>En cualquier caso lo ideal es que el editor tenga muy claro el tipo de libro que quiere publicar y además sepa transmitirlo. También debe estar convencido de que yo soy el ilustrador ideal para realizar esa portada y partir de ahí me proporcione un mínimo de material como base para que yo pueda construir mi propia interpretación sobre el texto.</p>
<p>No funciona del todo bien el “Haz lo que tu quieras” o el “¿Ves este cartel? Quiero una portada igual”. En un caso el riesgo de hacer una portada que no tenga nada que ver con lo que el editor esperaba es del 99,9%. Y en el segundo caso es como intentar conseguir una copia que nunca va a tener el atractivo del original. Este último sistema ha sido la causa de mis peores trabajos.</p>
<p><strong>¿Ilustrador? ¿Diseñador? ¿Ambas cosas? ¿Qué parte de tu trabajo prefieres?</strong></p>
<p>El de ilustrador, sin duda alguna. Pero lo bueno es poder compaginar ambos. Me horripila entregar una portada limpia para que otro le incorpore la tipografía. Si puedo me gusta hacerlo personalmente.</p>
<p>Pienso que son dos tareas complementarias y ayudan a que el resultado sea lo mas digno posible.</p>
<p><strong>Cuéntanos un poco el proceso de creación de una portada. Suponemos que empiezas con un primer boceto, donde sitúas las distintas figuras y te haces una idea de la distribución del espacio. A partir de ahí…</strong></p>
<p>Al principio si trabajaba así. Pero últimamente el proceso es algo caótico. Antes de nada leo el texto y me voy formando algunas ideas. Luego empieza la fase de documentación, que consiste en buscar imágenes, hacer fotos, dibujos o lo que sea que me aporte el material para construir la ilustración. Es la peor parte, lleva mucho tiempo, a veces días enteros. Pero es fundamental y el resultado va íntimamente ligado a la calidad del material recopilado. A veces, si necesito un personaje utilizo a cualquier colega desprevenido que convierto en alienígena, arquero, o lo que pida el guión. Eso no es aburrido.</p>
<p>Es entonces cuando empieza lo divertido. Para que me entienda todo el mundo mi técnica es básicamente un collage de imágenes. Comienzo a recortar esto y aquello componiendo la escena que tengo en la cabeza y cuando está mas o menos todo en su sitio comienza la magia digital y lo que era un montón de retales comienza a fundirse para componer una escena totalmente nueva y visualmente coherente. Ya lo conocéis el resultado</p>
<p><strong>¿Has tenido a menudo que cambiar una portada cuando ya la veías terminada porque al editor no acababa de convencerle?</strong></p>
<p>Peor aún. Me han rechazado hasta cinco propuestas diferentes y prácticamente terminadas. Esto es común en editoriales enormes en las que tiene que opinar desde la persona que contacta contigo hasta el guardia de seguridad del edificio. El consenso suele ser complicado y al final resulta que el que tiene que dar el visto bueno es otra persona qua ya tenía una idea muy clara de antemano, pero que no había dicho nada.</p>
<p>También me ha ocurrido en alguna editorial mas modesta en la que el editor me dijo “Ahí tienes el texto. Tienes carta blanca para hacer lo que quieras.” y al final resulta que no valía hacer cualquier cosa, sino otra idea que entonces te explica con todo detalle.</p>
<p><strong>¿Qué ilustración te resultó más difícil de conseguir? ¿Por qué?</strong></p>
<p><img class="alignleft" src="/imagenes/teran/cismatrix.jpg" alt="" width="283" height="360" />Recuerdo la portada de <strong>Cismatrix </strong>como una de las mas complicadas por tener que lidiar con el género de la ciencia ficción sin manejar programas de modelado en 3D. El proceso resultó muy complejo y llevó mucho tiempo. Además hubo que hacer varios retoques y cada uno de ellos llevaba el tiempo que había tardado en hacer media ilustración. Así que no me resultó muy rentable, aunque finalmente quedé bastante contento con el resultado.</p>
<p>Eso sí, si la técnica no me hubiera limitado hubiera elegido alguna escena totalmente diferente. Ese libro contenía momentos impresionantes en mundos inimaginables.</p>
<p><strong>Y, al revés, ¿cuál fue la ilustración que pareció “hacerse sola” y en la que fue todo sobre ruedas?</strong></p>
<p>Tengo varios casos; <strong>El adepto de la Reina</strong> y <strong>Tríptico de Trinidad</strong> son los dos últimos trabajos. Disfruté mucho en ellas. En ambos casos encontré escenas muy evocadoras en las que podías ofrecer la primera visión de mundos o universos completamente vírgenes. De alguna manera todo lo que se me ocurría podía ser válido bajo mi óptica.</p>
<p>Siempre he dicho que se debe disfrutar en cualquier proceso creativo. Se puede apreciar perfectamente en el resultado de cualquier obra.</p>
<p><strong>Tu trabajo favorito, aquel por el que sientes una predilección especial.</strong></p>
<p>No hay ninguna por la que tenga una predilección especial. Pero suelen ser ilustraciones en las que abordo algún reto al que no me había enfrentado antes y que además considero que he conseguido salvar con éxito.</p>
<p>Casualmente casi siempre es la última o penúltima que he terminado… habría que estudiarlo.</p>
<p><strong>Además de ilustración y diseño de libros has hecho otras cosas, como cartelería y material promocional. ¿Qué prefieres? ¿O tal vez te gusta hacer un poco de todo, tocar distintos palos y asumir nuevos retos?</strong></p>
<p>A menudo la promoción de un libro requiere material de apoyo para darlo a conocer. Pero realmente no supone ningún reto porque se trabaja sobre material que ya tienes elaborado.</p>
<p>Pero sí, me gusta mucho la cartelería aunque a menudo se trabaja con plazos tan ajustados que no da tiempo a elaborar una ilustración como a mi me gustaría y terminas por resolverlo con mas diseño y menos ilustración.</p>
<p>Confieso que cuando comencé a ilustrar mi preferencia por las portadas de discos y los cómics era absoluta. A día de hoy es algo que nunca he realizado por falta de tiempo, aunque tampoco ha surgido la ocasión.</p>
<p><strong>Con Sportula has demostrado, desde el primer momento, una implicación especial, un entusiasmo casi contagioso y una disposición a prueba de bomba. ¿Qué hay en un proyecto de esas características que te resulta tan interesante?</strong></p>
<p>Tal vez sea porque me encanta el mundo editorial. Siempre me ha parecido fascinante publicar. Difundir obras e ideas y lograr que lleguen a quien pueda interesarle me parece algo casi mágico.</p>
<p>El caso concreto de Sportula me atrajo por la novedad de tratar directamente con el escritor. Siempre he pensado que un tándem escritor/ilustrador es ideal para generar todo tipo de proyectos editoriales. Y además hace tiempo que tengo la idea de publicar algún libro en el que mi trabajo no se limite al exterior del libro.</p>
<p><strong>Gracias por tu tiempo, Alejandro.</strong></p>
<p>Gracias a vosotros,  ha sido todo un placer.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sportularium.com/2010/03/31/entrevista-a-alejandro-teran/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Rodolfo Martínez</title>
		<link>http://www.sportularium.com/2010/01/11/entrevista-a-rodolfo-martinez/</link>
		<comments>http://www.sportularium.com/2010/01/11/entrevista-a-rodolfo-martinez/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 08:47:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sportula</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sportularium.com/?p=291</guid>
		<description><![CDATA[Con El adepto de la Reina Rodolfo parece haber dado un golpe de timón a su trayectoria. En los últimos años parecía claramente orientado a dos tipos de novelas: sus trabajos holmesianos, que podemos considerar fantasía con trasfondo histórico, y sus novelas ambientadas en esa ciudad sin nombre que se parece mucho a Gijón, más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="/portadas/adeptoreina/eladeptodelareina.jpg" alt="" width="265" height="401" /><strong>Con <em>El adepto de la Reina</em> Rodolfo parece haber dado un golpe de timón a su trayectoria. En los últimos años parecía claramente orientado a dos tipos de novelas: sus trabajos holmesianos, que podemos considerar fantasía con trasfondo histórico, y sus novelas ambientadas en esa ciudad sin nombre que se parece mucho a Gijón, más cercanos a la fantasía oscura. Qué mejor tema que ése para empezar esa entrevista, y así lo hicimos.</strong></p>
<p><strong>Con <em>El adepto de la Reina</em> te adentras en un nuevo territorio. ¿Cómo surge?</strong></p>
<blockquote><p>Como casi siempre en mi vida, por casualidad.</p>
<p>Uno de mis mayores miedos como escritor es el de quedarme sin ideas. Siempre que estoy a punto de acabar una novela, me pregunto: ¿y la siguiente, qué se me va a ocurrir para la siguiente?</p>
<p>Me preocupo por nada, porque siempre acaba surgiendo una nueva idea y, a menudo, nunca la veo venir. Aparece de pronto, como si hubiera estado siempre ahí y yo no me hubiera molestado en verla antes.</p>
<p>Lo que quizá sea cierto. Supongo que esas cosas se van cociendo en mi subconsciente y, cuando están maduras, salen a la superficie.</p>
<p>En el caso de <strong>El adepto de la Reina</strong>, todo fue el resultado de una combinación, casi podríamos decir que inconsciente, de dos ideas distintas a las que llevaba dando vueltas en los últimos años.</p>
<p>Hacía tiempo que me apetecía ambientar una historia en un escenario de fantasía épica, por así decir: un escenario construido a partir de elementos históricos y geográficos de distintas épocas y lugares y donde pudiese mezclarlos y darles forma a mi gusto. Tomar, no sé, parte de la Era Victoriana —un periodo histórico que siempre me ha fascinado—, parte del Japón feudal —otro de mis momentos históricos recurrentes—, parte de la Grecia clásica, o del Renacimiento europeo o, por supuesto, de la Edad Media… Meter  todo eso en mi coctelera mental y agitarlo a ver qué obtenía.</p>
<p>Y, al mismo tiempo, hacía mucho que me apetecía jugar con uno de los iconos más tópicos de la cultura <em>pop</em>: el super espía, el implacable agente al servicio de Su Majestad que parece casi sobrehumano en sus habilidades. Era un arquetipo al que me apetecía buscarle las vueltas, jugar con él, darle un par de meneos por aquí y por allá.</p>
<p>Y, de pronto, las dos ideas acabaron fundiéndose y convirtiéndose en una sola.</p></blockquote>
<p><strong>Y a partir de ese chispazo inicial, de esa confluencia de dos ideas tan distintas, ¿qué es lo que ocurre?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<blockquote><p>Como hago siempre, me senté a escribir, tanteando un poco al azar y, en unos días, tenía lo que ahora es el prólogo y los dos primeros capítulos. Tras lo cual hice lo que suelo hacer en esos casos. Parar y dejar que la cosa reposara.</p>
<p>Había ido creando sobre la marcha, improvisando situaciones, ambientes y personajes, sin tener muy claro hacia dónde iba. Ahora tenía que dejar que todo eso fuera cociéndose en mi mente y tomando una forma definida.</p>
<p>No tardó en hacerlo. Yáxtor, el personaje central de la novela, enseguida tuvo un pasado. El mundo que construí a su alrededor empezó a crecer rápidamente y, cuanto más lo hacía, más me fascinaba. Los personajes secundarios aparecieron a medida que los iba necesitando y cuadraban a la perfección con lo que quería contar. Y, para colmo, algunos de ellos enriquecían aún más el mundo ficticio que estaba creando.</p>
<p>La última decisión que tomé fue: ¿magia o tecnología? ¿Iba ambientar la novela en un escenario de ciencia ficción o de fantasía?</p>
<p>De hecho, no tomé jamás esa decisión, la mantuve siempre en el aire. Sabemos que hay una serie de elementos (lo que en la novela llaman «los mensajeros») que son la base de todo lo que los hombres han construido en ese mundo. ¿Son canales para la magia, son un producto tecnológico, son la voluntad de Dios actuando sobre el mundo? Decidí que ésa era una cuestión que no iba a resolver narrativamente, que no le daría respuesta a eso. En mi interior, sé lo que son los mensajeros, qué hacen exactamente, por qué están ahí y de dónde han salido. Pero en el contexto de la novela, ni se sabe ni importa.</p></blockquote>
<p><strong>Dices que el mundo ficticio donde ambientas <em>El adepto de la Reina</em> fue creciendo mientras escribías. ¿Lo suficiente para más de una novela?</strong></p>
<blockquote><p>En realidad, así es.</p>
<p>Es curioso cómo la geografía acaba condicionando la narrativa. No tardé en comprender que necesitaba un mapa. Simplemente, necesitaba saber dónde estaba cada sitio, con qué hacía frontera, si tenía mar o no, si era un terreno llano o montañoso, los ríos que había y por dónde pasaban. Necesitaba definir el paisaje por el que iba a mover a mis personajes y la forma más rápida de hacer eso era trazar un mapa.</p>
<p>Fui llenándolo de detalles un poco al azar, simplemente porque me parecía apropiado o quedaba bien. Y luego, a medida que la novela avanzaba, comprendí que el haber situado un bosque allí, una montaña allá o un desierto en algún otro sitio me venían de perlas o incluso me sugerían pistas para la historia que estaba contando.</p>
<p>Y, en ocasiones, no tardaba en encontrarme con elementos que no tenía sentido usar esa novela, pero que le aportaban más solidez a todo el conjunto y, poco a poco, me iban dando un panorama bastante completo del pasado del mundo que estaba creando y de algunas zonas oscuras de su presente.</p>
<p>Llamé al escenario Érvinder (un homenaje a Rober Erwin Howard), y hay mucho de él que fui creando, ya no con vistas a <strong>El adepto de la Reina</strong>, sino pensando en posibles historias futuras.</p>
<p>De hecho, en estos momentos estoy en las primeras páginas de lo que puede ser la segunda novela, una historia que se ambienta en lo que sería el equivalente a Japón de ese mundo.</p></blockquote>
<p><strong>¿Crees que tus lectores te seguirán por este nuevo camino?</strong></p>
<blockquote><p>Supongo que sí. Me han ido siguiendo con el paso de los años, a medida que iba probando cosas nuevas y tanteando —y a menudo mezclando— nuevos géneros. Si la novela es buena, si has dado con una buena historia y has sabido contarla de modo que sea interesante, los lectores te seguirán.</p></blockquote>
<p><strong>Sin embargo, a menudo has encontrado a lectores que te reprochan que ya no escribes ciencia ficción.</strong></p>
<blockquote><p>A lo que yo respondo que nunca he dejado de escribirla. Que todas mis novelas, incluidas la que parecen fantasía pura y dura son, en el fondo, ciencia ficción, porque nunca he abandonado el enfoque racionalista que, para mí, es lo que define la ciencia ficción como forma de literatura no realista.</p>
<p>Pero sí, entiendo lo que dicen. Y es cierto que he dejado la ciencia ficción más «explícita», por llamarla de algún modo, un poco de lado. Mi última novela de CF es <strong>El sueño del Rey Rojo</strong> y ya tiene cinco años.</p>
<p>Lo único que puedo decir, citando a Terminator, es que volveré. Tarde o temprano, de un modo u otro volveré a la ciencia ficción. Tal vez no al <em>cyberpunk</em>, como algunos me han pedido. Pero hace tiempo que pienso que es hora de que me haga un <em>space opera</em> desenfrenado y cañero. Sin prejuicios ni cortapisas ni otra pretensión que la de entretener desde la primera página a la última.</p>
<p>Ya veremos.</p></blockquote>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>¿No crees que la gente puede pensar que has acabado publicándote tú mismo porque nadie más quería publicarte?</strong></p>
<blockquote><p>Supongo que sí. De hecho, es algo que me sorprende que aún no se haya comentado públicamente. Y, si somos estrictos, la acusación es cierta.</p>
<p>Si publico <strong>El adepto de la Reina</strong> a través de <em>Sportula</em> es porque no conseguí interesar lo suficiente con ella a los editores que me interesaban y los editores que podrían haberse interesado por ella no me interesaban a mí.</p></blockquote>
<p><strong>Y, por seguir hurgando en la herida, ¿no tienes la impresión de que todas las referencias a lecturas y películas de otros autores que intercalas en la novela darán gasolina a los que dicen que sólo escribes para frikis?</strong></p>
<blockquote><p>Es posible.</p>
<p>Lo gracioso es que si llenase mis libros de referencias a elementos de la cultura clásica, en vez de hacerlo con iconos de la cultura <em>pop</em>, no se me acusaría de escribir sólo para culturetas, sino que se me alabaría por ello. Prefiero no seguir por esa línea, porque me temo que expresiones como «esnobismo intelectual» iban a acudir a mi boca a no tardar mucho.</p>
<p>Y lo más gracioso es que, en realidad, quienes piensan eso que habéis comentado son precisamente las personas que pillan las referencias friquis. Un lector que no las capte no tendrá la sensación de que hay algo que se ha perdido ni disfrutará menos de la novela porque crea que le falten referentes. Si en algo tengo siempre un cuidado extremo es que los «chistecitos», por llamarlos de algún modo, sean simplemente un extra, no un elemento fundamental y necesario para entender y disfrutar lo que escribo. Serían precisamente los lectores con el bagaje adecuado para pillar las referencias friquis los que se podrían quejar por ellas. Lo cual no deja de ser paradójico.</p></blockquote>
<p><strong>Un poco.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Con nueve novelas publicadas y dos libros de cuentos a tus espaldas, de pronto te lías la manta a la cabeza y te lanzas a esta aventura. ¿Por qué? ¿Qué es lo que te motiva a hacer algo que, sin duda, supone un trabajo extra y que no tiene garantías de éxito?</strong></p>
<blockquote><p>Bueno, garantías… no tengo ninguna garantía de éxito publique como publique y lo haga donde lo haga. Que esta aventura tiene sus riesgos es evidente, pero también tiene muchas posibilidades interesantes.</p>
<p>Y en realidad, el modo en que me fui planteando el asunto fue tan paulatino que en ningún momento tuve la sensación de estar tomando ninguna gran decisión o dando un paso importante.</p>
<p>Me planteé la idea de publicar de este modo, aprovechando las nuevas tecnologías de impresión digital bajo demanda y los nuevos canales que hay para llegar al público porque llevaba un tiempo queriendo reeditar mis antiguos trabajos de los años noventa, especialmente el ciclo narrativo de Drímar, que nunca fue publicado de un modo unitario. Había interés hacia esas obras (y lo sigue habiendo) en grupos de aficionados, gente que buscaba novelas que ya estaban agotadas o se preguntaba dónde podría conseguir tal o cuál cuento.</p>
<p>Así que había un mercado para eso. Aunque fuera un mercado demasiado pequeño o demasiado a largo plazo para interesar a un editor.</p>
<p>Partiendo de esas premisas, la idea de emprender yo mismo esa tarea no tardó en ser evidente. Era factible, era posible, la tecnología me lo permitía y podía hacerlo sin que el riesgo económico fuera excesivo.</p>
<p>Y, de hacerlo, quería hacerlo mínimamente bien. Crear un sello editorial que hiciera fácilmente reconocibles esas publicaciones y pudiera facilitar su distribución. Establecer unas bases lo más sólidas posibles para que, en el caso de que la cosa funcionase, pudiera crecer y albergar nuevos proyectos.</p></blockquote>
<p><strong>Pero, pasar de pensar en reeditar novelas que están agotadas a plantearte publicar de ese modo tu último libro es un salto importante.</strong></p>
<blockquote><p>Lo es, pero no tengo la sensación de haber dado ningún salto. Como digo, fue algo paulatino.</p>
<p>Mientras iba ultimando los detalles de lo que sería <em>Sportula</em>, terminé <strong>El adepto de la Reina </strong>y empecé a moverla por los editores con los que suelo trabajar. La respuesta que obtuve no me sorprendió demasiado: la novela gustaba, pero en estos momentos no era un tipo de libro en el que confiasen lo suficiente. Preferían cosas que se pudieran vender sin tener el estigma de ser «demasiado» de género.</p>
<p>Ya os digo, eso no me sorprendió, a la vista cómo había ido evolucionando el mercado en los últimos años. Y no tardé en comprender que si quería publicar <strong>El adepto de la Reina </strong>tenía que ir a otros sitios. Los lugares más obvios eran los pequeños editores semiprofesionales que han ido surgiendo en los últimos diez o quince años y que se especializan en ciencia ficción, fantasía o terror.</p>
<p>Pero cuanto más pensaba en la idea, menos me gustaba. No porque tenga nada contra ese tipo de editores, eso que quede bien claro. Hacen una labor importante y, muchos de ellos, de calidad. Pero no dejaba de decirme a mí mismo que las posibilidades comerciales de tirar por ahí eran limitadas.</p>
<p>¿Podía haber una alternativa? Bueno, la tenía ante las narices y no la veía. Aunque no tardé mucho en hacerlo.</p>
<p>Hagamos una apuesta, me dije. Apostemos a que a través de <em>Sportula</em> soy capaz de hacer que la carrera comercial del libro sea, como mínimo, tan buena como lo sería publicando con un editor semiprofesional. Añadamos a eso la ventaja de controlar al 100% el producto y, sobre todo, de no tener que preocuparme nunca más de si el editor iba a querer reeditar el libro cuando se hubiera agotado la tirada. Eso no pasaría jamás: gracias a la impresión digital bajo demanda la novela estaría siempre disponible.</p>
<p>Esa fue la apuesta que me hice a mí mismo. Y en ese proceso estoy ahora.</p></blockquote>
<p><strong>¿Tendrá continuidad?</strong></p>
<blockquote><p>Depende de cómo funcione. <em>Sportula</em>, como canal para novedades, para ir sacando a través de ese sello algunos de mis próximos libros, va a depender de cómo funcione <strong>El adepto de la Reina</strong>, de hasta qué punto puedo llegar a través de este nuevo canal a mis lectores habituales o incluso, si hay suerte, conseguir nuevos lectores.</p>
<p>Como idea para reeditar material antiguo y hacer que esté siempre disponible en el mercado sigue siendo válida. Y, en esa vertiente, puedo decir que sí, que tendrá continuidad. Al fin y al cabo, ahí el objetivo es distinto, partiendo siempre de la idea de que las ventas de ese tipo de material serán más escasas y a más largo plazo. Con eso en la cabeza, es viable económicamente, sin la menor duda.</p></blockquote>
<p><strong>De las distintas opciones que tenías a tu alcance te decides por <em>Amazon</em>. ¿Por qué?</strong></p>
<blockquote><p>Probé varios lugares. Distintas webs, por ejemplo, que ofrecían servicios muy similares a los de <em>BookSurge</em> (el servicio de edición de <em>Amazon</em>) pero que no terminaron de convencerme del todo: sus costes por ejemplar son adecuados, tal vez, si uno no aspira más que hacer una pequeña edición privada para distribuirla entre conocidos, pero inviables para una carrera comercial mínimamente decente.</p>
<p>Me quedaba la opción evidente de tratar directamente con la imprenta. Y estaba casi convencido para seguir ese camino —camino que no descarto para el futuro— cuando descubrí el servicio de edición de <em>Amazon</em>.</p>
<p>No tardé en ver que me ofrecía varias ventajas. La primera y más evidente tener el libro al alcance de todo el mundo (literalmente) a través de la web de <em>Amazon</em>. Y eso conllevaba una ventaja adicional. <em>Sportula</em> es algo pequeño, mucho, y con una capacidad de maniobra limitada. Tener que crear nuestra propia web para vender online los libros de <em>Sportula</em>, por ejemplo, representaba un esfuerzo bastante grande. Posible, asequible, pero quizá excesivo.</p>
<p>Cierto que, ahora mismo, hay unas cuantas librerías <em>online</em> donde hemos ido colocando el material. Y están las librerías tradicionales, donde también nos interesa estar presentes, y a las que, poco a poco, vamos intentando llegar. Pero queríamos tener un canal de venta centralizado, un lugar que fuese el principal punto de venta. <em>Amazon</em> nos ofrecía eso.</p>
<p>Y añadía la posibilidad de llegar a Latinoamérica a un precio asequible, otro de los factores que hicieron que acabara de decidirme por <em>BookSurge</em>.</p></blockquote>
<p><strong>Si analizamos un poco tu trayectoria vemos que no es la primera vez que te involucras en los aspectos más «técnicos» del proceso de publicación. En su momento maquetaste algún <em>fanzine</em> y puntualmente co-editaste y coordinaste algunos libros. Nos preguntamos hasta qué punto <em>Sportula</em> es tu intento de convertirte, con cierta discreción, en editor. Y que, tal vez, empiezas publicando una de tus novelas para no hacerlo demasiado evidente.</strong></p>
<blockquote><p>Tal vez.</p>
<p>Pero, en cualquier caso, eso sería algo para pensar con tranquilidad y a medio plazo. Mis prioridades en este momento pasan por hacer funcionar el experimento tal como está ahora. A partir de ahí, podré plantearme, o no, nuevas posibilidades.</p></blockquote>
<p><strong>Veamos. Se suele decir que según profundiza en su obra, un escritor se va encontrando a sí mismo. Tras más de veinte años publicando, cuando alguien me pregunta, soy incapaz de responder cómo es Rodolfo Martínez como escritor, qué valores trasmite&#8230; entiéndase aquí qué visión del mundo es la que trasmites, qué personajes quedan, la transformación de vivencias propias en materia literaria. Cómo se inserta tu obra en el ambiente que te rodea&#8230; ¿Qué responderías tú a esa pregunta?</strong></p>
<blockquote><p>La salida fácil es, obviamente, decir que no soy yo quien tiene que responder a esas preguntas, sino los lectores (y supongo que especialmente esa subclase de de lectores llamados «críticos»).</p>
<p>Claro que eso, aunque es cierto, sería hacer trampa.</p>
<p>Soy, obviamente, hijo de mi tiempo, como todo el mundo. ¿De qué modo se refleja eso en lo que escribo, de qué manera mi visión del mundo acaba pasando a mi literatura? Supongo que de muchas. Y sospecho que de la mayoría de ellas no soy consciente.</p>
<p>A un nivel más personal, tengo algunas características muy claras como escritor: personajes que casi nunca tienen familia —o se la crean ellos mismos; una familia que es más de relaciones que “biológica”—, con cierta obsesión por rebuscar su propio pasado, a menudo oculto, y relaciones sentimentales un tanto disfuncionales. Y, sobre todo, una evidente fascinación por mi parte por los recovecos más oscuros de la mente humana. Mis mundos literarios están llenos de sombras, de esquinas y vueltas en el camino y el bien y el mal es algo casi siempre impreciso. Mis personajes buscan respuestas a su propia vida y pocas veces las encuentran. Y, cuando lo hacen, no resultan demasiado satisfactorias.</p>
<p>En cuanto a la transformación de vivencias propias en materia literaria, están ahí. Lo estarían, seguramente, aunque yo intentase que no lo estuvieran.</p>
<p>Todo en mi vida es, ha sido y seguramente seguirá siendo, material literaturizable que he ido usando en mayor o menor medida a lo largo de todo lo que he escrito. Incluso las novelas de apariencia más ligera, las que no parecen más que un simple divertimento, tienen elementos tomados de mi vida.</p></blockquote>
<p><strong>Sí que hay en buena parte de tus novelas y relatos una cierta constante: la figura de un creador imperfecto, o algún tipo de divinidad imperfecta, siempre tratado con un punto de vista racionalista. Es algo que está presente en el ciclo de Drímar, las novelas de Holmes o las historias del Gijón mágico.</strong></p>
<p><strong>Sin embargo en <em>El adepto de la Reina</em> no vemos ningún rastro de él. ¿Cuál es la razón? ¿Tiene algo que ver con el carácter más aventurero, más «ligero» tal vez, de esta novela con respecto a otras de tus creaciones?</strong></p>
<blockquote><p>Es cierto que no hay el menor atisbo de algo así. Y, como bien apuntáis, ha sido una constante a lo largo de toda mi obra, en mayor o menor medida.</p>
<p>No puedo decir mucho. Salvo que la figura de ese «demiurgo torcido» quizá esté acechando tras bambalinas, esperando el momento adecuado para hacerse presente en novelas posteriores del ciclo.</p>
<p>En cuanto al carácter más «ligero» de esta novela, no sabría muy bien qué deciros. Cierto que algunas de las cosas que escribo tienen, para mí, una implicación personal más cercana y otras las escribo desde una cierta distancia. Pero salvo eso, nunca he sentido que escriba obras más «ligeras» o más «densas».</p>
<p>Mis preocupaciones narrativas no suelen variar mucho. Busco historias que contar, historias que a mí mismo me parezcan interesantes —tal vez porque me ayudan a comprenderme mejor a mí mismo y el mundo en el que vivo— y a las que vea posibilidades de que interesen a otras personas. Tras eso, me centro en contarlas del mejor modo que sé.</p></blockquote>
<p><strong>¿Y qué implica eso exactamente?</strong></p>
<blockquote><p>A decir verdad, una combinación de muchas cosas. Mi interés primordial es que, una vez que el lector empiece a leer, no pueda dejar la lectura hasta el final. Engancharlo, si es posible, desde la primera página.</p>
<p>¿Qué herramientas uso para hacer eso? Todas las que puedo. Jugar con el narrador, con el punto de vista, con el fluir temporal, con los ritmos y los golpes de efecto, con la estructura…</p></blockquote>
<p><strong>Pero eso es pura técnica.</strong></p>
<blockquote><p>Técnica siempre al servicio de lo que narro, o eso intento. Además, de nada te sirve tener la mejor historia del mundo si no sabes narrarla. Cualquiera que haya intentado contar un chiste sabe eso. Y eso, el “saber narrarla”, es técnica.</p></blockquote>
<p><strong>Pero detrás tiene que haber algo más, ¿no? Volviendo un poco sobre lo que comentábamos antes: unos ciertos temas comunes, obsesiones personales, un modo de ver el mundo.</strong></p>
<blockquote><p>Quizá. Como dije, no soy seguramente el más adecuado para juzgar esos elementos. Y, a menudo, no soy consciente de que ciertas constantes están ahí hasta que alguien me lo hace ver.</p>
<p>El tema del «demiurgo torcido» que mencionabais antes puede ser un buen ejemplo. Es cierto, es una constante en buena parte de mis novelas. Miro hacia atrás y veo con claridad que está ahí y que ha estado ahí desde hace tiempo. Pero, hasta que no me lo hicieron notar hace algo más de un año, no era consciente de él.</p>
<p>Así pues, es muy posible que haya otros elementos característicos en lo que escribo de los que yo no soy consciente.</p>
<p>Lo que es evidente es que, cuando encuentro interesante una historia, es por un motivo. Es porque tiene ciertos elementos que hacen que le dé vueltas, me obsesione con ella, me plantee ciertas preguntas, me provoque determinadas reflexiones, me lleve por ciertos caminos…</p>
<p>Pero todo eso se cuece, la mayoría de las veces, a un nivel puramente inconsciente. Sé que una cierta historia, una cierta peripecia o un cierto tipo de personajes inmediatamente atrapan mi atención, pero no suelo saber por qué.</p></blockquote>
<p><strong>¿Qué opinarías cuando, con la que está cayendo, alguien diga dentro de muchos años: Rodolfo Martínez, un escritor de serie Z que escribía novelas escapistas&#8230;?</strong></p>
<blockquote><p>¿Escapistas? Confieso que, como lector, nunca he sido capaz de distinguir entre una novela escapista y otra que no lo es.</p>
<p>¿De serie Z? Habrá quien piense eso, sin duda. No hace falta añadir que no me veo así a mí mismo. Pero, en todo caso, la última palabra sobre eso la tendrán los lectores, lógicamente.</p></blockquote>
<p><strong>Y, dinos, ¿cómo concilias la creación de algo como <em>Sportula</em> con lo que has opinado siempre? Si no recordamos mal, siempre has manifestado que la autoedición no era el camino adecuado para un escritor profesional. Nos viene a la memoria, de hecho, una discusión de hace años en los foros de <em>Cyberdark</em> en la que mantenías una oposición bastante firme a la idea.</strong></p>
<blockquote><p>Sí, recuerdo esa discusión.</p>
<p>Y, aunque pueda parecer sorprendente, mi opinión no ha variado en lo básico.</p>
<p>Había varios puntos en aquella discusión respecto a los que mi posición no se ha movido una micra. Como el hecho de que no tiene valor alguno que un supuesto editor al que tú le vas a pagar toda la edición te diga que eres lo más maravilloso desde Shakespeare, que eres Faulkner, Benet y Onetti en un solo escritor. No arriesga su dinero al publicarte, sino el tuyo. Sus cumplidos son, por tanto, vacíos. Es de lógica.</p>
<p>Y sí, sigo pensando que si uno tiene una obra y cree que esa obra le puede interesar al público debe ser capaz de convencer a un editor para que invierta en ella. Si no lo consigue con ninguno es que algo falla. Y generalmente, no falla en el sistema, sino en él.</p>
<p>Sigo viendo así las cosas.</p></blockquote>
<p><strong>Y sin embargo, creas algo como <em>Sportula</em> donde, al fin y al cabo, reduciéndolo todo a lo básico, eres tu propio editor. ¿No es contradictorio?</strong></p>
<blockquote><p>Un poco. Y si las cosas fueran distintas es muy posible que ni me lo hubiera planteado. Si el mercado editorial fuera el de hace unos cinco años, <em>Sportula</em> no tendría ninguna necesidad de existir.</p>
<p>Supongo que debería sentirme incómodo ante esa contradicción. Y, curiosamente, no es así.</p>
<p>A estas alturas… Bueno, digamos que he demostrado con nueve novelas (y algunas reediciones y traducciones) que puedo ser una inversión rentable para un editor. Ya he estado ahí fuera y he estado batiéndome el cobre, como si dijéramos. Y el objetivo ahora mismo no ha variado: buscar el camino más adecuado, más directo para llegar a los lectores. Y, para ello, usaré el medio que crea más conveniente según las circunstancias.</p>
<p>Y, en las circunstancias actuales, <em>Sportula </em>me parece que puede ser un buen medio (con posibilidades interesantes) para llegar a los lectores.</p></blockquote>
<p><strong>¿Crees que a alguno de los autores ya asentados del género en este país (Aguilera, Marín, Barceló, Vaquerizo, Mallorquí&#8230;) puede interesarles esta forma de edición para su propia obra?</strong></p>
<blockquote><p>Ni idea. Supongo que a algunos les parecerá una idea interesante y a otros, no. Eso tendréis que preguntárselo a ellos.</p></blockquote>
<p><strong>Tú no lo has hecho.</strong></p>
<blockquote><p>Pues no, la verdad. Les he hablado de <em>Sportula</em> a algunos y otros, supongo, se habrán ido enterando por su cuenta.</p></blockquote>
<p><strong>Pero la reacción a tu iniciativa, ¿ha sido en general positiva, negativa, indiferente?</strong></p>
<blockquote><p>Yo diría que el término más adecuado es «prudente». En general, todos coinciden en verlo como una idea con posibilidades, con aspectos interesantes, y también coinciden en esperar a ver qué pasa.</p>
<p>Actitud que, por otra parte, me parece perfectamente lógica.</p></blockquote>
<p><strong>¿Y cuáles son tus expectativas?</strong></p>
<blockquote><p>Depende de los días. Aunque, en general, soy moderadamente optimista y creo que el invento funcionará, lo bastante al menos para que los libros encuentren a sus lectores, la cosa sea rentable y pueda seguir con ello.</p></blockquote>
<p><strong>Esperemos que sí. </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><em>Sportula</em></strong><strong> y <em>El adepto de la Reina</em> son, en este momento, tu presente. ¿Y para el futuro próximo?</strong></p>
<blockquote><p>No lo sé. Nunca hago planes con tanta antelación, que decía Rick Blaine.</p>
<p>Pero, como siempre, un poco de todo. Trabajar en mi próxima novela, darle vueltas a un par de cuentos que llevan un tiempo rondándome la cabeza. Trabajar en la promoción de <strong>El adepto de la Reina</strong>. Ir preparando el siguiente libro de <em>Sportula</em>, que confío en que esté para la primavera…</p>
<p>Un poco de todo, como he dicho.</p></blockquote>
<p><strong>Gracias por tu tiempo, Rodolfo. Y suerte para todos tus proyectos.</strong></p>
<blockquote><p>Gracias a vosotros.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sportularium.com/2010/01/11/entrevista-a-rodolfo-martinez/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

